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miércoles, 7 de julio de 2010

REPORTAJE / MODELO

A continuación, un reportaje para análisis. Veamos los puntos fuertes y débiles de este texto. Examinen, en este caso, los siguientes aspectos:
1. el lead: resulta efectivo, ¿fluye bien?
2. la secuencia de los primeros tres párrafos,
es adecuada?
3. en balance,
la historia está bien documentada?
4. examina su vocabulario y su extensión:
se trata claramente de un texto periodístico? Por qué?
5. Es curioso: el texto que le sirve de URL a este reportaje tiene una redacción distinta al titular. El enlace lee así:
Publicidad salvaje para salvar Venecia.

VENECIA, UN CALLEJÓN SIN SALIDA
Los 30 millones de turistas que visitan al año la ciudad de los canales se quedan con las ganas de conocer el puente de los Suspiros en su estado original. Un anuncio publicitario cubre todo su esplendor. Y lo mismo ocurre en otros cinco puntos de la plaza de San Marcos, en una práctica que constituye, en el fondo, una prostitución de la imagen de la ciudad ducal. La publicidad es el último recurso con el cual la dirección de los Bienes Arquitectónicos de Venecia financia la restauración de sus edificios y monumentos.
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jueves, 25 de marzo de 2010

PARA ANÁLISIS Y DISCUSIÓN

REPORTAJE

La pena de muerte está en retroceso

Los abolicionistas suman argumentos nuevos a su causa, más allá de los derechos humanos: es cara, ineficaz para prevenir delitos e insostenible ante los errores judiciales destapados por el ADN

La pena de muerte está en retroceso y no sólo por los argumentos clásicos que han cimentado la causa abolicionista en todo el mundo. Su elevado coste económico, su ineficacia para prevenir el delito y los errores judiciales -algunos demostrados con pruebas de ADN y otros por puro azar- están acompañando una tendencia que ha llevado a eliminar la pena capital en tres estados de Estados Unidos, a debatirla en otros diez, y a abolirla en más de 20 países en la última década.

Matar sale caro. Una condena perpetua o de cualquier otro tipo es más barata y, según los expertos, aplicarlas, en lugar de enviar a los presos al corredor de la muerte, no provocaría un aumento del crimen. "En mi última apelación, mis abogados cobraron 500.000 dólares [370.000 euros]. El coste de mantener a un preso en Oklahoma es de 25.000 al año [18.500 euros]. Así que con 500.000 se podrían pagar 20 años de cárcel a un reo y no matarlo", señala Curtis McCarty, un hombre que pasó 22 años encarcelado, 16 en el corredor, por un crimen que no había cometido. A McCarty, sólo su inocencia -demostrada gracias a unas pruebas de ADN que consiguió gracias a la organización The Innocence Project- ya le parece suficiente para convencer a ese 65% de estadounidenses que todavía están a favor de la pena capital, según Gallup. Sin embargo, su experiencia como activista desde que salió de prisión en 2007 le ha enseñado que, "desafortunadamente", la cartera importa más que los errores que han llevado a morir ejecutados a por lo menos ocho inocentes desde 1973.

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lunes, 14 de diciembre de 2009

Q.E.P.D. La tecnología


Un texto de Paola Dongo | Fotografía de Herman Schwarz
Su taller de reparación de aparatos eléctricos ya casi parece un cementerio: esqueletos de televisores en blanco y negro, cables que trepan entre lustradoras oxidadas, un tocadiscos portátil, reproductores de casetes, tubos al vacío, transistores, radios de madera abandonadas en viejos anaqueles con arañas. El siglo XX y sus artefactos. Durante más de cincuenta años de trabajo, miles de artefactos desahuciados se han apoderado del taller de José Santos Pulido, un técnico electricista cuya vida profesional ahora se resume en una interrogante: ¿Qué debe hacer él con esos aparatos cuyos dueños hace tiempo los dejaron, pero que a veces, diez o veinte años después, reaparecen para recuperarlos como parientes afectados por la nostalgia? Sí. Son miles. Tres habitaciones llenas de artefactos que Pulido jamás podrá terminar de reparar. Tiene casi noventa años y, cada mañana, él abre su local en Barranco, ese distrito frente al mar de Lima, se sienta en una banca de madera, revisa sus viejos manuales de electrónica y, mientras ajusta algunos tornillos, espera a esos clientes que nunca llegan.
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